Hace unos días retiré el resultado de un estudio médico que me hice por control, un eco Doppler. Desde los cuatro años tengo un soplo cardíaco funcional en la válvula mitral. Nunca tuve inconvenientes, siempre realicé una vida normal indicado ésto por los médicos. Al llegar a mi casa lo primero que hice fue leer el informe. En él aparecía informado, por supuesto, dicho soplo pero no con estas palabras sino con terminología médica la cual me gusta mucho (soy una médica frustrada), "válvula mitral displásica con prolapso parcial de la valva mayor". Además informaba que no sólo tengo insuficiencia en la válvula mitral, también en las válvulas tricúspide y pulmonar. En este punto quiero señalar algo: el corazón posee cuatro válvulas, a saber: mitral, tricúspide, pulmonar y aórtica. ¿Qué quiere decir ésto? ¡Que mi corazón está funcionando con el 25% de sus válvulas! ¡Sí! ¡Soy fatalista y trágica! El informe dice que la insuficiencia es leve y aún no consulté con el médico.
Lunes
Pasados diez días de esa noticia me despierto con el ojo izquierdo pegado por una extraña sustancia blanquecina e inflamado. Voy al oftalmólogo y me diagnostica conjuntivitis. Me receta unas gotas cada cuatro horas. Al día siguiente de comenzar el tratamiento estaba peor. Consulté con otro especialista. Me recetó otras gotas que las coloco cinco minutos después de las primeras. Con esa combinación mi ojo poquito a poco fue mejorando.
Jueves
Comencé con unas puntadas en el oído izquierdo y un pequeño bulto al lado del lóbulo. Sumado a ésto dolor de garganta.
Diagnóstico: otitis externa.
Tratamiento: Amoxicilina cada ocho horas.
Como habrán podido apreciar mi lado izquierdo no andaba muy bien, por suerte mi pie izquierdo sí. Podemos sospechar que a raíz de leer el informe de mi corazón, perdón, de mi pobre corazón haya despertado una somatización del lado izquierdo de mi cuerpo. Es decir no querer ver ni oír hablar del soplo cardíaco. Suposiciones, simples suposiciones.
Sábado
Después de cinco días de no ver a mi novio para no contagiarlo me envía el siguiente mensaje de texto:
Yo no estoy haciendo
las cosas bien hace
un tiempo. Quizá nos
tendríamos que
tomar unos días de
silencio y distancia.
Una tremenda bomba. Yo agonizando y mi novio me deja. Pensé muchas cosas, que había dejado de quererme, que estaba gorda, que estaba muy flaca, que tenía mucha celulitis, que tenía poca, que había conocido a otra, que hacía rato tenía una amante y yo como una tonta no me había dado cuenta, seguro que estaba con alguna ex compañera de algo, curso, facultad, secundario, escuela; mi cabeza no paraba. A las tres horas me envía el siguiente mensaje de texto:
Racing inscribió a
Buffarini como
último refuerzo
anoche en la AFA.
Quedé desconcertada. Hacía tres horas me había pedido un tiempo. ¿Y ahora me informaba del pase de Buffarini? Inmediatamente lo llamé y lo increpé. A mi novela trágica no le aportó nada, me explicó que necesitaba reflexionar acerca de temas familiares que se le presentaron y que eran serios, que no tenía nada que ver conmigo y que cuando tuviera asimilados esos temas los hablaría conmigo. Luego me declaró sentimientos amorosos hacia mí que no voy a develar. Mi corazón a nivel sentimental había quedado sanado, no así a nivel fisológico.
Comienza a dolerme la garganta.
Esa noche no dormí bien, ya que tenía que despertarme a las cuatro de la mañana para colocarme las gotas y como si esto fuera poco tenían que pasar cinco minutos entre unas y otras. Luego de colocarlas no me podía dormir. Vuelta para acá, para allá, boca arriba, boca abajo, posición fetal, etcétera. Hasta que pude dormirme. Cuando desperté al día siguiente tenía una contractura en el cuello y adivinen de qué lado...¡Sí! Del lado izquierdo. Me coloqué las gotas nuevamente, tomé el antibiótico, desayuné y tomé ibuprofeno para calmar la contractura, no se calmó.
Domingo
Malestar en todo el cuerpo, dolor de garganta, desgano. A la noche más decaimiento y una sensación febril. Busco el termómetro y lo coloco en mi axila, espero los cinco minutos reglamentarios, y lo miro. Treinta y ocho. Inmeditamente fui a mi caja de medicamentos, lo único que tenía era ibuprofeno. Busco en Internet si servía para la fiebre, sí. Lo tomo. A la hora vuelvo a tomarme la temperatura. Cinco minutos. Treinta y ocho.
Salgo de mi casa rumbo a la clínica. Me atiende una doctora le cuento mi historia clínica durante. la última semana. Llama a la enfermera y le dice "prepará un ibuprofeno", le recuerdo que ya había tomado uno y no me había hecho efecto. Aparece la enfermera con una jeringa y me dice " vení, apoya las manos en la camilla y levantá la pollera". "¡Ah!" Exclamo sorprendida "pensé que iba a ser en el brazo"; "No, no" responde y me clava la aguja, un dolor espantoso que me llevó a cerrar el puño fuertemente y clavarme las uñas. El dolor subió hasta mi cintura y luego bajó por mi muslo. Rengueando volví a sentarme frente a la doctora, me pregunta si estoy embarazada a lo que respondí prácticamente con un grito "¡No!", "¿Segura?" dudó. A lo que yo pensé si yo no sé si tengo posibilidades de estar embarazada estoy frita. Dí todas las explicaciones para que entendiera que no podía ser así. De todos modos hizo la orden para una radiografía de tórax con protección. Me hago la radiografía y se la llevo a la doctora. Todo en orden. Me receta otro antibiótico y Paracetamol que se suma a la colección que tengo en la mesita de luz: gotas oftálmicas 2, antibióticos 2, antihistamínico 1, gasas varias; además me indica que me haga vapores, gárgaras con bicarbonato de sodio y nebulizaciones. Escribe la receta en una orden de la clínica, le digo con el mayor respeto a la facultativa que por favor la haga en el recetario oficial de mi obra social así me hacen el descuento en la farmacia, me responde que con esa receta es suficiente, que me tienen que hacer el descuento.
Le agradezco la atención y me retiro a mi hogar, ya eran las doce de la noche.
Lunes
Me levanto con mucho dolor de garganta y fiebre, me tomo el paracetamol, el antibiótico 1 y me aplico las gotas número 1, luego de cinco minutos las gotas número 2.
Me lavo los dientes, la cara, me visto y parto con la receta a la farmacia. Llego al mostrador, entrego la receta y el farmacéutico me dice "Sin la receta oficial no hay descuento".