viernes, 18 de mayo de 2012

El bosque

Hace una hora que camino en medio del bosque. A pesar de mis treinta años recién ahora descubro el otoño, pero lo más curioso es que mi descubrimiento se basa en que me gusta y no en su existencia.
Es un hermoso día, el cielo está limpio y no se ve ninguna nube, tampoco personas, el bosque es mío.
Estoy agotada. Tomo un poco de agua. Escucho el canto de los pájaros y extiendo mis brazos, miro al cielo y respiro hondo. El contacto con la naturaleza es lo más hermoso en este mundo, me siento parte de ella en momentos como estos en los que dejo de ser una ciudadana para convertirme en un ser humano, un ser vivo.
Me acuesto sobre la alfombra que forman las hojas secas: marrón, amarillo, naranja, algún que otro verde que se cuela forman los matices de este tapiz. Despojada de mi mochila y mi campera me relajo. Estiro mis piernas, mis brazos, mi espalda. Respiro profundamente dejando los brazos al costado del cuerpo con las palmas hacia arriba. Cierro los ojos y sólo me limito a respirar y sentir el bosque. La paz inunda mi mente. Era lo que necesitaba. Me dejo caer.
Después de un tiempo que no puedo precisar abro los ojos lentamente. Miro las copas de los árboles que aún conservan sus hojas, a pesar de estar secas siguen aferradas, pareciera que no quieren soltarse para no perder la vista privilegiada que tienen a esa altura. Un ave sobrevuela el cielo, pasa otra y una más. Los pájaros, posados en las ramas desnudas, otras no tanto, se sacuden por el frío y quedan gorditos por su plumaje despeinado. Las hojas se mueven por el viento, algunas se sueltan y caen en vaivén, dos caen sobre mi cara, río. Los rayos del sol aparecen y desaparecen al ritmo del viento, entrecierro los ojos para no perder de vista el cielo. Soy feliz.
Cierro los ojos, respiro hondo. Una sonrisa se dibuja en mi rostro.
De pronto una mano sale de la tierra,  me agarra la muñeca. ¡Grito! Otra mano emerge y me tapa la boca. Comienzo a sacudir mi cuerpo tratando de escapar pero es inútil, inmediatamente me agarran los tobillos. Los ojos bien abiertos, no quiero hundirme. Un brazo envuelve mi cintura. Me hundo. Veo los rayos del sol entre los árboles, el cielo azul. Me hunden. Sigo sacudiéndome, me empujan hacia abajo. Los ojos bien abiertos y un grito mudo. Me hundo. Veo cómo se aleja el azul del cielo. Los árboles se agitan. Pasa un ave. Apenas veo el azul del cielo que se mezcla con las hojas secas: marrón, amarillo, naranja…negro.

martes, 14 de febrero de 2012

El corazón se encuentra del lado izquierdo

Hace unos días retiré el resultado de un estudio médico que me hice por control, un eco Doppler. Desde los cuatro años tengo un soplo cardíaco funcional en la válvula mitral. Nunca tuve inconvenientes, siempre realicé una vida normal indicado ésto por los médicos. Al llegar a mi casa lo primero que hice fue leer el informe. En él aparecía informado, por supuesto, dicho soplo pero no con estas palabras sino con terminología médica la cual me gusta mucho (soy una médica frustrada), "válvula mitral displásica con prolapso parcial de la valva mayor". Además informaba que no sólo tengo insuficiencia en la válvula mitral, también en las válvulas tricúspide y pulmonar. En este punto quiero señalar algo: el corazón posee cuatro válvulas, a saber: mitral, tricúspide, pulmonar y aórtica. ¿Qué quiere decir ésto? ¡Que mi corazón está funcionando con el 25% de sus válvulas! ¡Sí! ¡Soy fatalista y trágica! El informe dice que la insuficiencia es leve y aún no consulté con el médico.

Lunes
Pasados diez días de esa noticia me despierto con el ojo izquierdo pegado por una extraña sustancia blanquecina e inflamado. Voy al oftalmólogo y me  diagnostica conjuntivitis. Me receta unas gotas cada cuatro horas. Al día siguiente de comenzar el tratamiento estaba peor. Consulté con otro especialista. Me recetó otras gotas que las coloco cinco minutos después de las primeras. Con esa combinación mi ojo poquito a poco fue mejorando.

Jueves
Comencé con unas puntadas en el oído izquierdo y un pequeño bulto al lado del lóbulo. Sumado a ésto dolor de garganta.
Diagnóstico: otitis externa.
Tratamiento: Amoxicilina cada ocho horas.
Como habrán podido apreciar mi lado izquierdo no andaba muy bien, por suerte mi pie izquierdo sí. Podemos sospechar que a raíz de leer el informe de mi corazón, perdón, de mi pobre corazón haya despertado una somatización del lado izquierdo de mi cuerpo. Es decir no querer ver ni oír hablar del soplo cardíaco. Suposiciones, simples suposiciones.

Sábado
Después de cinco días de no ver a mi novio para no contagiarlo me envía el siguiente mensaje de texto:
Yo no estoy haciendo
las cosas bien hace
un tiempo. Quizá nos
tendríamos que
tomar unos días de
silencio y distancia.

Una tremenda bomba. Yo agonizando y mi novio me deja. Pensé muchas cosas, que había dejado de quererme, que estaba gorda, que estaba muy flaca, que tenía mucha celulitis, que tenía poca, que había conocido a otra, que hacía rato tenía una amante y yo como una tonta no me había dado cuenta, seguro que estaba con alguna ex compañera de algo, curso, facultad, secundario, escuela; mi cabeza no paraba. A las tres horas me envía el siguiente mensaje de texto:
Racing inscribió a
Buffarini como
último refuerzo
anoche en la AFA.

Quedé desconcertada. Hacía tres horas me había pedido un tiempo. ¿Y ahora me informaba del pase de Buffarini? Inmediatamente lo llamé y lo increpé. A mi novela trágica no le aportó nada, me explicó que necesitaba reflexionar acerca de temas familiares que se le presentaron y que eran serios, que no tenía nada  que ver conmigo y que cuando tuviera asimilados esos temas los hablaría conmigo. Luego me declaró sentimientos amorosos hacia mí que no voy a develar. Mi corazón a nivel sentimental había quedado sanado, no así a nivel fisológico.
Comienza a dolerme la garganta.
Esa noche no dormí bien, ya que tenía que despertarme a las cuatro de la mañana para colocarme las gotas y como si esto fuera poco tenían que pasar cinco minutos entre unas y otras. Luego de colocarlas no me podía dormir. Vuelta para acá, para allá, boca arriba, boca abajo, posición fetal, etcétera. Hasta que pude dormirme. Cuando desperté al día siguiente tenía una contractura en el cuello y adivinen de qué lado...¡Sí! Del lado izquierdo. Me coloqué las gotas nuevamente, tomé el antibiótico, desayuné y tomé ibuprofeno para calmar la contractura, no se calmó.

Domingo
Malestar en todo el cuerpo, dolor de garganta, desgano. A la noche más decaimiento y una sensación febril. Busco el termómetro y lo coloco en mi axila, espero los cinco minutos reglamentarios, y lo miro. Treinta y ocho. Inmeditamente fui a mi caja de medicamentos, lo único que tenía era ibuprofeno. Busco en Internet si servía para la fiebre, sí. Lo tomo. A la hora vuelvo a tomarme la temperatura. Cinco minutos. Treinta y ocho.
Salgo de mi casa rumbo a la clínica. Me atiende una doctora le cuento mi historia clínica durante. la última semana. Llama a la enfermera y le dice "prepará un ibuprofeno", le recuerdo que ya había tomado uno y no me había hecho efecto. Aparece la enfermera con una jeringa y me dice " vení, apoya las manos en la camilla y levantá la pollera". "¡Ah!" Exclamo sorprendida "pensé que iba a ser en el brazo"; "No, no" responde y me clava la aguja, un dolor espantoso que me llevó a cerrar el puño fuertemente y clavarme las uñas. El dolor subió hasta mi cintura y luego bajó por mi muslo. Rengueando volví a sentarme frente a la doctora, me pregunta si estoy embarazada a lo que respondí prácticamente con un grito "¡No!", "¿Segura?" dudó. A lo que yo pensé si yo no sé si tengo posibilidades de estar embarazada estoy frita. Dí todas las explicaciones para que entendiera que no podía ser así. De todos modos hizo la orden para una radiografía de tórax con protección. Me hago la radiografía y se la llevo a la doctora. Todo en orden. Me receta otro antibiótico y Paracetamol que se suma a la colección que tengo en la mesita de luz: gotas oftálmicas 2, antibióticos 2, antihistamínico 1, gasas varias;  además me indica que me haga vapores, gárgaras con bicarbonato de sodio  y nebulizaciones. Escribe la receta en una orden de la clínica, le digo con el mayor respeto a la facultativa que por favor la haga en el recetario oficial de mi obra social así me hacen el descuento en la farmacia, me responde que con esa receta es suficiente, que me tienen que hacer el descuento.
Le agradezco la atención y me retiro a mi hogar, ya eran las doce de la noche.

Lunes
Me levanto con mucho dolor de garganta y fiebre, me tomo el paracetamol, el antibiótico 1 y me aplico las gotas número 1, luego de cinco minutos las gotas número 2.
Me lavo los dientes, la cara, me visto y parto con la receta a la farmacia. Llego al mostrador, entrego la receta y el farmacéutico me dice "Sin la receta oficial no hay descuento".

viernes, 2 de diciembre de 2011

Felices fiestas


Estimados,
Tenemos el agrado de invitar a todos los empleados de nuestra hermosa empresa, que consideramos una gran familia, a participar del Gran Premio de Fin de Año que consiste en el sorteo de un pavo real (adjuntamos foto). 
Aquellos que quieran participar no tienen más que pasar por la oficina de personal para comprar el número, el costo del mismo es de tan sólo $235.-
Esperamos la participación de todos los integrantes de esta gran familia sinó serán despedidos el día 23 de diciembre.

Gracias por leer este mensaje y por el tiempo dedicado a él.

En nombre de la empresa les deseamos una muy Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo junto a sus seres más queridos.

Saludos cordiales,
El Gerente

lunes, 26 de septiembre de 2011

Capítulo 4


Mariano se despidió de Joaquín y comenzó a caminar por la avenida Corrientes. Cuando dobló la esquina se encontró delante suyo con una pequeña mochila de cuero que colgaba de los hombros de una mujer, de la mochila salía un palo de amasar.

Mariano, hipnotizado por esta imagen, comenzó a seguir al palo de amasar que se alejaba más rápido de lo que él podía acercarse. Empezó a acelerar su paso, cada vez que intentaba tomarlo entre sus manos el palo se alejaba. Mariano comenzó a aumentar la velocidad. La mochila se agitaba de un lado a otro. Volvió a estirar sus brazos para agarrar el palo, cuando ya casi lo tenía desapareció al doblar la esquina. Desesperado miró a ambos lados hasta ver la pequeña mochila de cuero. Volvió a seguirla. A esta altura su caminata se había convertido en un trote. La mochila comenzó a cruzar la calle. Mariano miró a un lado y a otro y cruzó detrás de ella. Continuó la cacería. Ya estaba más cerca. Su cara comenzó a tensarse a punto de estallar en un grito silencioso. Las gotas de sudor corrían por su rostro. Estiró su brazo lo más que pudo. Lo había logrado. Tenía el palo de amasar entre sus manos, lo miraba desorbitado, no lo podía creer. Miró al cielo con los brazos abiertos, las gotas de lluvia comenzaron a resbalar por su cara mientras agradecía al cielo.

Volvió en sí, salió corriendo a buscar al viejo al bar donde estaba siempre, haciendo nada, tomando café y fumando. Entró al bar con el palo de amasar en la mano derecha, abrió las puertas, quedó parado unos instantes mirando con ira a los presentes hasta que divisó al viejo. Se lanzó sobre él y comenzó a pegarle con el palo. Una y otra y otra vez. No podía parar. La ira se veía reflejada en su cara.

- ¡Eh! ¡Pibe! ¡No escuchás la bocina!

Mariano quedó boquiabierto. Estaba a punto de cruzar la calle cuando el taxista lo despertó.

sábado, 27 de agosto de 2011

Cabecita de oro

Así le decían, Cabecita de oro. Era un delantero de esos que ya no se ven más. Su camiseta era la número nueve y se caracterizaba por convertir goles en el último minuto del partido; su récord había llegado a ser de tres goles en los últimos tres minutos. Increíble. Imparable. Al faltar cinco minutos para finalizar cada partido los oponentes rezaban para que Cabecita no pisara el área, y si llegaba a haber alargue temblaban porque sus chances de convertir aumentaban.
Aquel partido fue inolvidable. Cabecita, Raúl para los amigos, estaba iluminado, había convertido dos de los tres goles que había marcado su equipo, el Manfreddi Football Club, que estaba por consagrarse campeón del torneo local por primera vez en su historia.
Había sido una excelente campaña de todo el equipo, con Emiliano Rosqueta como D.T., el mismo que había consagrado campeón a Vigorosos de Almafuerte con Pipo Lucerna de arquero (otra figura de nuestro fútbol a la que le dedicaremos en otro momento unas páginas).
Cabecita de Oro era moreno, corpulento, un metro noventa de altura, amplia espalda, ojos claros y pelo amarronado. Había nacido en un barrio capitalino de casas bajas, veredas rotas por las raíces de los árboles, calles vacías y tardes de siesta. Seguía teniendo los mismos amigos de la infancia, aquellos con los que compartió el potrero; con ellos tenía un ritual después del colegio: pasaban por la placita del barrio y se quedaban a jugar "un picadito". En ese entonces ya se vislumbraba que Raúl iba a ser un ícono del fútbol. Era siempre el goleador. De puntín, de taquito, chilena, rabona y por supuesto de cabeza. El partido terminaba cuando escuchaba el grito de su madre que lo llamaba a comer, ahí saludaba a "los pibes" y se iba a comer a su casa en medio de los retos de su madre por la mugre que traía.
Un día su tío fue a almorzar a su casa. La madre de Raúl estaba muy enojada con él porque no llegaba. El tío ante la preocupación de ella fue a buscarlo. Se paraó en la esquina del potrero y vió maravillado las gambetas que hacía su sobrino. Estaba boquiabierto y no podía creer la destreza de Raúl. Ese día el tío le propuso a él y a su madre presentarlo en el Club Atlético Alfonso Casares. A la semana estaba haciendo la prueba. Maravillados por sus hazañas, las autoridades lo admitieron inmediatamente.
Raúl jugó durante varios años en la reserva y luego dos años como suplente hasta que el Pepe Rossi (mediocampista como nunca hubo en la historia, que hacía los pases justos, daba ese toque que necesita un goleador para lucirse. Rossi nunca fue la estrella porque no convertía los goles pero fue un héroe de la cancha que llevaba el número nueve prácticamente tatuado en su espalda. Él y la pelota, el jinete y su corcel) se fracturó la tibia y el peroné un frío sábado de invierno que nunca olvidaría. En su reemplazo entró Raúl, en el minuto cuarenta y dos del primer tiempo. El partido iba uno a cero, ganaba Domecq. Comenzado el segundo tiempo marca el primer gol para Casares el Toti Perea. Faltando tres minutos para finalizar el encuentro Mancuso cruza el medio de la cancha, esquiva a dos oponentes y se la pasa a Perea. Perea va por la derecha, y escapa a tres defensores. Llega a la línea lateral de la cancha y se la pasa a Raúl que está en el área. Raúl salta solo, cabecea y clava la pelota en el ángulo. ¡GOOOOOOOL! En ese instante, ese frío sábado de invierno, nacía Cabecita de Oro.
Luego de su primer partido que le dio la victoria a Alfonso Casares, estuvo en la cancha en los dos partidos que le siguieron, dando siempre por ganador a su equipo. Fue entonces cuando el club decidió dejarlo titular. Jugó tres años llevando consigo varios triunfos: dos veces campeones del torneo local, ganadores de la copa Lindoro Forteza, de la copa Continental y del torneo de Leningrado que se juega cada cinco años.
Volvamos al partido que consagraría al Manfreddi Football Club campeón por primera vez en su historia. Faltando siete minutos para finalizar el encuentro expulsan a Rupetakis por cometer una falta grave contra "Napoleón" González, volante de Lomas de Moreira, dos veces campeón del torneo. Con diez jugadores al Manfreddi se le dificultaba llegar al área contraria. Sólo un gol evitaría el sufrimiento de los penales. Sólo un gol para que el Manfreddi lograra esa victoria que se había prometido desde su fundación. En el minuto cuatro le cometen falta en el área a Cabecita. Penal para el Manfra, como le decían sus hinchas. Cabecita, que se caracterizaba por su humildad, cedió el tiro a Hernando Perpetua. Con un lento trote se acercó al balón y lo pateó. El arquero eligió la derecha y Perpetua la izquierda, pero la pelota rozó el palo y salió fuera de la cancha. Todo el equipo del Manfreddi se agarraba la cabeza y no podía creer lo sucedido. Por un instante habían acariciado la copa y se les fue de las manos. Lomas respiró aliviado y sobre todo el arquero. Faltaban tres minutos. De seguir con ese resultado irían a penales y necesitarían tener la misma suerte.
A los dos minutos Emiliano Rosqueta hace un cambio estratégico para la definición por penales: Mastorso por Piperna. Luis Mastorso había sido el goleador del último mundial y no había errado ninguno de los penales que había pateado.
Ya finalizando el partido, el árbitro Pesada alargó la final dos minutos. Durante el minuto y medio que le siguió al encuentro los contrincantes no hicieron otra cosa que tirar la pelota afuera, hasta que un error del defensor Travolta de Lomas de Moreira provocó aquel famoso corner. Treinta segundos. Treinta segundos para la victoria o la agonía por los penales.
Casi todo el equipo de Lomas de Moreira estaba en el área. Empujones, insultos, agarres, gritos. El corner lo iba a patear Mastorso. Los entrenamientos habían servido para que Cabecita de oro y Luis Mastorso se convirtieran en una dupla goleadora. Cabecita estaba parado en el palo contrario del tiro de esquina. Cabecita se encontraba marcado por un volante, el resto de los oponentes se encontraba en el centro del área. Pita el árbitro. Levanta la cabeza Mastorso. Mira a Cabecita de oro. Baja su mirada al balón y patea. La pelota, que parecía teledirigida, va directo a Cabecita. Salta a su encuentro al lado del palo. Las bombas brasileras comenzaron a estallar, el cielo quedó cubierto por la pirotecnia. Nubes con los colores del Manfreddi cubrían el estadio. Lágrimas que estuvieron esperando más de cincuenta años brotaban sin parar. Abuelos, padres, hijos y nietos se abrazaban en este glorioso festejo. Los bombos y trompetas no dejaban de sonar. Una tarde inolvidable para el fútbol. Un hecho histórico. ¡Manfreddi Football Club campeón! Manfreddi Football Club campeón del torneo por primera vez.
Cabecita de oro, Raúl, fue el único que no festejó. El arquero rival, el juez de línea, el equipo contrario veían azorados como Cabecita yacía muerto al lado del arco. De su cabeza brotaba un líquido dorado.

miércoles, 22 de junio de 2011

Banderines y trompetas

Sentada en La paz leyendo a Haruki en diagonal al bar al que él solía ir. Me encuentro en una vidriera, desde las cuatro esquinas se me ve perfectamente. Entre lectura y lectura miro hacia esa esquina soñando con que él esté ahí haciendo lo mismo que yo y al levantar su cabeza me ve, llama desesperado al mozo, le paga, abre la puerta y se lanza raudamente hacia mí cruzando las dos calles en diagonal sin importarle absolutamente nada, llega hasta mí y fundirnos en un abrazo eterno.
Bueno, es obvio que eso no va a ocurrir. De todos modos no abandono la ilusión y cada tanto levanto la mirada entre capítulo y capítulo hasta que de repente me quedo observando los alrededores del bar de enfrente: de un lado del bar otro bar, árboles, la calle, la tienda de celulares, la panchería, el quiosco de diarios; del otro lado del bar El palacio de la papa frita ese lugar al que tantas noches nos habíamos prometido ir. Pero esa promesa no va a cumplirse, hace una semana todavía había esperanzas de probar esas deliciosas y famosas papas soufflé acompañadas de una deliciosa bondiola con salsa de ciruelas y puré de manzanas. Las peleas, las discusiones, los no entendimientos, los caprichos, las susceptibilidades fueron las culpables de que no probáramos esas exquisitas papas.
Y así fue como nunca fuimos al Palacio de la papa frita pero sí fuimos al Palacio de la pizza, dos plebeyos atendidos por súbditos del rey que preparaban una exquisita fugazzeta rellena, entre trompetas y banderines nos abrían las puertas.
Vuelvo a mi lectura, dejando atrás el delirio de cruzar la avenida Corrientes sin mirar el semáforo, termino mi café con leche, tomo mi vasito con agua y llamo al mozo para pagar la cuenta. Se acerca, le pago, se va, dejo la propina. Comienzo a planificar el sábado a la noche, veré una película de Chaplin, tomaré un rico vino y comeré unas empanadas.
Ya dispuesta a irme levanto la mirada para emprender la retirada y en la puerta del bar lo veo ahí parado, sí, a él, a punto de entrar para hacer lo mismo que yo estaba haciendo hace unos instantes. Quedamos los dos petrificados mirándonos y hasta con un rictus de segunda oportunidad.
Entra, suenan las trompetas y se vuelven a abrir las puertas del palacio.

viernes, 17 de junio de 2011

Su sola mano

Simplemente la presencia de su mano me lleva al éxtasis.
Solamente con tocar mi vientre, solamente con eso basta.
Su sola mano, tocándome, sintiendo que él está ahí, que me ama
Su sola mano, su presencia, su tibieza.
Su sola mano, con suavidad, con amor, acariciándome,
Sabiendo que él me acompaña, me ama, me abraza, me quiere.

Su sola mano puede hacerme estallar.

jueves, 16 de junio de 2011

Convención anual de dibujantes

Bienvenidos a la 24° Convención de Dibujantes. Tenemos el agrado de compartir esta convención con pares de todas partes del mundo: Asia, Europa, África y América, por supuesto; lamentablemente no han podido asistir nuestros amigos de Oceanía dado el Tsunami que ya todos conocemos y que es de público conocimiento. Contamos también con el auspicio de la Cámara de Lápices Negros agrupada en la Cámara de Artículos para el Artista Plástico, la CAAP. Agradecemos también a Audios Trad que nos cedieron gentilmente sus equipos para que los visitantes de otros lugares del planeta puedan recibir en directo la traducción de nuestra convención a sus respectivos idiomas.
Hoy daremos a conocer la normativa con respecto a dibujar el animal gato.

  • Cualquier animal cuadrúpedo que tuviera dibujado en lo que se denomina hocico tres pares de bigotes, es decir tres líneas rectas dibujadas transversalmente al “hocico” se considerará Gato. Sin importar: tamaño proporcional al entorno (ej. paisajes, figuras humanas, otros animales, insectos, etc.), rayas, manchas, colores; globos alusivos a ladridos, mugidos, relinches o a cualquier otro sonido perteneciente a otra clase de cuadrúpedo, etc.
  • Aunque al cuadrúpedo se le dibujase una trompa siempre que tenga tres pares de bigotes se lo considerará gato, esto quiere decir que cualquier elefante que tenga dibujado tres pares de bigotes a cada lado de su trompa, a partir de ahora será un gato, por lo tanto el mismo podrá perseguir un ratón en cualquier tira cómica o, en su defecto, comer queso, atrapar y/o perseguir pájaros y vivir en una cueva hecha en una pared.
  • En el caso que al cuadrúpedo se le dibujase por error cuatro pares de bigotes se dejará de considerarlo gato aunque el mismo tenga un globo o sonido alusivo a un maullido y tenga entre sus dientes a un ratón o pájaro.

martes, 14 de junio de 2011

Llamada

Mientras la mujer conversa con el marido por celular ésta le dice:
"Total tu papá no me calienta"
Línea 95, 14/06/11, 18.17 hs.